Las historias no contadas del audiovisual gallego

El pasado 4 de marzo se celebró la gala de los Maestro Mateo, un certamen en el que se premia al audiovisual gallego. Una industria que, por la calidad de sus profesionales y de sus proyectos, está poniendo a Galicia en el panorama internacional pero en el que, por el momento, las historias de mujeres reales contadas por mujeres escasean.Precisamente de eso vamos a hablar con tres mujeres del sector, vecinas del área metropolitana de A Coruña, la directora de producción María Liaño, la directora Sonia Méndez y la directora de fotografía Lucía Catoira Pan.
“La pregunta debería ser si a las mujeres les dejan contar sus historias” señala Sonia Méndez, que apunta que hay muchas mujeres productoras pero en fotografía, Lucía es de las pocas directoras  que hay.  “Nunca se ha dado un Mestre Mateo a una directora de fotografía ni siquiera una nominación”, apunta esta directora que se está buscando la vida para financiar su propia película.
 El problema radica en que a las mujeres no les dejan contar sus historias. “A las mujeres no se les dan presupuestos grandes”, apunta Sonia, y cuando presentan proyectos se pueden encontrar con respuestas como que “el cupo de cine de mujeres está cubierto”, tal y como señala Lucía. “Nosotras vamos al cine igual o más que ellos, pero nuestras historias se minimizan”, añade la directora de fotografía que explica que si ella tiene ahora más trabajo es porque hay más mujeres desarrollando proyectos y la llaman para trabajar con ellas.
 En este sentido también se pronuncia Sonia que sostiene que hay una solidaridad entre mujeres que hacen que unas recurran a otras para trabajar en equipo.María asegura que, como directora de producción, nunca tuvo presiones para contratar a más hombres que mujeres y que además, en audiovisual, al mismo trabajo mismo sueldo pero sostiene que es cierto que hay determinados puestos, como dirección o dirección de fotografía, a las que las mujeres siguen sin llegar.

Faltan historias de mujeres
Las tres coindicen en señalan que faltan más historias de mujeres porque las que hay, apunta Sonia, no son reales. “Las actrices a partir de los 30 desaparecen del cine. En una película, una profesora de instituto o una abogada, tiene 20 años y esa no es la realidad” apunta Méndez que añade que la misma historia contada por un hombre o por una mujer se valora de diferente forma. “A mí me gustó Días para la ira, pero si esa película la hace una mujer dicen que es una fantasmada porque ese cine las mujeres no lo hacen. Aquí la mujer tiene que hacer cine social”, señala la directora oleirense.
“La mentalidad que hay es que las historias que cuentan las mujeres son cine pequeño, intimista”, señala María, que sostiene que las productoras que quieren cine comercial se van a historias contadas por hombres. Y ahí es donde está el error.
 Las mujeres también hacen cine comercial pero hace falta que las dejen hacerlo. “Yo escribí una road movie de dos tías superlocas, muy peliculera. Y me dijeron que era muy peliculera y que no se esperaban esto de mí”, explica Sonia que asegura que las mujeres nunca se libran de las comparaciones. “Si haces una road movie es Telma y Louise, pero si haces una peli de gangsters no es el Padrino”, concluye.

Talento y calidad reconocido a nivel mundial
El audiovisual gallego empieza a remontar la crisis pero su inestabilidad laboral está poniendo en cuestión la continuidad de grandes profesionales que no descartan dejar esta industria para buscarse la vida.
 Las tres coinciden en señalar que, en cuanto a calidad y talento, el audiovisual gallego está en el mejor momento. “En el sentido creativo, está mucho mejor que nunca. A nivel de talento, el audiovisual gallego es reconocido a nivel mundial y estamos poniendo a Galicia en lugares que nunca estuvo, pero la financiación está mucho peor”, explica Sonia Méndez, que asegura que es esa falta de financiación lo que hace que muchos profesionales estén emigrando. Eso, sumado a que salen adelante menos proyectos y los sueldos han bajado, hace que muchos profesionales se replanteen dejar el sector.En materia económica, María Liaño apunta que se está viendo una mejoría pero les pesa mucho la losa de ser un sector “prescindible” para el gobierno y que del presupuesto de la TVG se destine solo un 2% a producción ajena. Asi “mal vamos”, apunta Liaño, que señala que si importante son las subvenciones, importante también es que las televisiones apuesten por el audiovisual.
Un audiovisual que triunfa fuera desde hace tiempo, tal y como explica Lucía Catoira Pan. “Como aquí no se valoraba lo que se hacía, te ibas a festivales internacionales y  allí el cine gallego molaba. Pero hubo que ir a fuera para que se dieran cuenta que lo gallego molaba”, apunta esta directora de fotografía que señala que el talento gallego es impresionante.Miran con envidia la gestión que Francia hace de la cultura y del audiovisual y, aunque cansadas de estar siempre en lucha, tienen la esperanza de poder seguir trabajando en un sector por el que siguen luchando día a día.
 Para María Liaño el sector “seguirá remontando, se estabilizará y acabaremos contando en Galicia con una pequeña industria cinematográfica” pero mucho se teme que esa estabilidad llegará tarde para ella.
 Las mismas dudas le surgen a Lucía que si bien tiene esperanza en la continuidad del sector, no sabe lo que ella podrá seguir aguantando en las condiciones que están ahora.
 Sonia tiene claro que “la estructura antigua no va a aguantar, la tele está moribunda. Aquí no hemos invertido en I+D y estamos improvisando” y añade que, sin saber si el sector aguantará o no, “en tiempos de crisis, solo el arte nos puede salvar”.

¿Conciliar? No. Renunciar
La inestabilidad del sector, el trabajo sin horarios y la lucha constante de esta profesión no les permite conciliar ni plantearse hablar de tener hijos. “Es algo que no te puedes permitir”, apuntan.
 Lo único que les queda es renunciar. Pero no solo a formar una familia, que a lo mejor tampoco se lo plantean, sino a tener una vida. “En las épocas en las que había mucho trabajo yo no tenía ni un minuto del día para hacer nada. No podía matricularme en el gimnasio o una academia porque no sabía si, dentro de un mes, iba a poder ir o no”, explica María que recuerda la cantidad de eventos familiares que se ha perdido.
 Y todo esto por una profesión que aman y que permite, a millones de personas, disfrutar delante de una pantalla.

 Vero Pan: “El machismo y el amiguismo se han reducido con la crisis. Ahora prima la calidad”
Vero Pan también es consciente de que el sector se está recuperando de la crisis “y en concreto este año hay muchos proyectos que están arrancando, incluso productoras de fuera que están viniendo a rodar a Galicia por la variedad de localizaciones que podemos encontrar, las facilidades que tienen para rodar y los buenos profesionales que aquí hay”, señala esta cambresa que lleva diez años trabajando en producción audiovisual.
Para Vero Pan el sector cuenta con “proyectos de gran calidad y muy buenos profesionales e ideas” y confía en el futuro que tiene por delante el audiovisual gallego, eso sí, “dentro de la inestabilidad” que siempre envuelve a esta profesión.Convencida que la crisis ha hecho que se prime más la profesionalidad, independientemente de que seas hombre o mujer, es consciente de que sigue habiendo cierto machismo en la profesión aunque el papel de la mujer en el sector ha mejorado considerablemente en los últimos tiempos.
“El machismo y el amiguismo, que también existe, se ha reducido con la llegada de la crisis y ahora es la calidad de los proyectos lo que marca más la diferencia a la hora de sacar o no adelante una idea”, apunta esta cambresa que reconoce que “es difícil crecer en un sector en el que, básicamente, no hay huecos”.

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