Los apicultores gallegos se preparan contra la avispa velutina

­Con la llegada de la primavera y la proximidad del verano los apicultores gallegos tienen que preparase ante la llegada de las altas temperaturas y la creación de nuevos nidos de avispa velutina, el gran enemigo de las abejas en estos últimos años, y sobre todo, en la última campaña de la miel.
Durante el verano los nidos de avispa asiática están completamente activos, con la llegada del invierno y la bajada de las temperaturas los machos se mueren, y las avispas reina jóvenes hibernan. Durante la etapa fría es cuando hay que retirar los nidos pues no suele ser tan peligroso porque hay pocas avispas y con la caída de las hojas es cuando muchos de los nidos se pueden localizar.
 A partir de febrero o marzo, dependiendo de las temperaturas que se produzcan, es cuando los apicultores tienen que preparase, pues según va mejorando el clima las velutinas reinas jóvenes acaban la hibernación y comienzan a crear nuevos nidos. Estos nidos en cuanto se eleven las temperaturas y llegue el verano, van creciendo y comienzan a estar completamente activos.
 Para prepararse este año la Consellería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial ha entregado a las diferentes asociaciones o a través del servicio de extensión agraria de la consellería, que han repartido a los apicultores, trampas y atrayentes para colocar y poder eliminar el mayor número de avispas asiáticas reinas que se traducirá en que se creen menos nidos.
Los apicultores de la comarca coruñesa han podido cuantificar el ataque de estas avispas contra sus colmenas en el mes de septiembre, cuando fue la última recolección de la miel y muchas estaban completamente destruidas.

José Souto tiene casi todas sus colmenas en Paderne
Para el apicultor José Souto Becerra, que es de Paderne y tiene la mayoría de sus colmenas en la parroquia de San Julián de Vigo, en Esparela, y también en Aranga; la producción de miel descendió el año pasado, por lo menos, un 20% debido al ataque de la avispa velutina. Para la elaboración de su miel, conocida comercialmente como Miel de Maya, de las 330 colmenas que tenía en total actividad ha perdido 60 durante el 2016, estima que ha disminuido la producción entre unos 1.200 o 1.500 Kg de miel.
 Como dice José Souto, “el 2016 fue terrible, y tiemblo por lo que pueda pasar en el 2017, no sé cuantos panales perderé en este año”, asegura que “las abejas están atemorizadas y desde primeros de julio a primeros de noviembre casi no salen y producen mucha menos miel, además, los enjambres nuevos no recogieron suficiente y se mueren de hambre”.Cuenta Souto como el ataque en la época de cría de las avispas asiáticas “es feroz, algunas abejas salen de la colmena suicidándose para que dejen al resto tranquilas pero no lo consiguen”, de hecho, “hay momentos en que impresiona porque sobre las colmenas ves una nube grande de avispas esperando para atacar y como la nube se mueve rápidamente sobre los colmenares y comienza el exterminio”.
Como opinan los apicultores y los especialistas entomólogos, la vespa velutina se ha convertido en una especie invasora exótica que ya es imposible de erradicar. Como explica José Souto, “no se pueden erradicar, hay que aprender a convivir con ellas”.

Nuevas técnicas defensivas de las abejas 
Como insectos inteligentes, las propias abejas utilizan estrategias para defenderse de este nuevo enemigo, como crear una barrera para tapar las piqueras o entradas y que no puedan meterse dentro las velutinas, o por ejemplo, cuando regresan cargadas con el néctar vienen volando en zigzag para que sea más difícil el ataque.

Manuel Agraso Carballido produce su miel en Betanzos
En Betanzos nos encontramos con otro apicultor al que la invasión de la avispa asiática ha mermado su producción, es Manuel Agraso Carballido, con una elaboración para el consumo privado y un pequeño excedente que vende a una cooperativa.
 A Manuel Agraso, de las 60 colmenas en activo que tenía el año pasado se le han muerto 10, estipula que ha perdido un 50% de su producción porque la totalidad fue una cantidad mucho más pequeña que la de costumbre.Explica, coincidiendo con José Souto, como “en septiembre del 2016 la producción fue muy mala, porque las colmenas que aguantaron sólo produjeron unos 10 Kg, ya que debido al ataque de las velutinas a partir de julio las abejas ya no salían del colmenar”. Asegura que estaban continuamente 10 o 15 avispas asiáticas delante de cada colmenar.
Según Agraso, el ayuntamiento de Betanzos colabora con los diferentes apicultores por medio de protección civil, “y siempre que les llamo porque son nidos muy grandes, acuden rápidamente a quitarlo”. De hecho, el apicultor betanceiro en ocasiones ayuda al equipo de protección civil, tanto como para recoger nidos de velutina, como para recoger un enjambre aislado.
 Según Manuel Agraso para la lucha contra esta especie invasora sería una gran ayuda que todos los vecinos pusieran una o dos trampas en sus casas durante esta época. Afirma que en la zona de San Andrés de Teixido partió la iniciativa desde el ayuntamiento para que todos los vecinos pusieran unas trampas con atractivo, “y parece ser que han conseguido que haya menos que otros años”, dice Agraso.
Según el betanceiro “en las zonas rurales hay muchas casas con fincas y si cada vecino pusiera las trampas algo se conseguiría”.

Pequeños trucos sencillos que pueden ayudar 
Agraso asegura que “una trampa, que sólo cuesta 1 euro, y dentro una mezcla tan sencilla como cerveza negra, vino blanco y azúcar, especialmente cerca de los frutales con flor, en todas o casi todas las viviendas, sería una ayuda impresionante para minimizar el impacto de las avispas velutinas, porque eliminaríamos muchas reinas”.
 Según ambos especialistas a la muerte de las colmenas hay que añadirle el tiempo que pierden por estos hechos. Para el padernense José Souto, “aunque ya es muy malo perder el 20% de la producción con 60 colmenas completamente muertas, hay que añadir la pérdida de tiempo  y de material, además implica un enorme trabajo a mayores de cuidar a las abejas. Tengo que limpiar, panal a panal, la cera de las colmenas inservibles, hay que gastar tiempo en el colmenar, y hay que hacer las trampas e ir cambiándolas. Este problema significa el doble en el gasto económico y en el tiempo que utilizamos”.
 Iguales declaraciones podemos escuchar de Agraso quién asegura que “no es sólo la pérdida del enjambre, es que hay que ponerlo todo nuevo, hay que quitarle la cera vieja, y aunque puedes sacar rendimiento con la cera vieja, todo es un gasto a mayores y mucho tiempo invertido”. De hecho, Agraso, cuenta como muchos días los pasa en sus propiedades donde tiene las colmenas sólamente matando a las velutinas que se acercan a atacar a las avispas, lo hace con una pala o truel, una a una, y llega a matar a unas 200 avispas asiáticas en una hora.
En definitiva, José Souto asegura que “esta guerra no nos        pertenece, estamos para cuidar colmenas, no para defendernos de la velutina. Al hablar sobre la administración opina que “hacen lo que pueden pero quizá podrían hacer más, con lo de las patatas reaccionaron muy rápido.
 Según Souto, “ahora ya forman parte del entorno y tendremos que convivir con ellas. La actuación al principio no fue la adecuada y ahora hay que defenderse”.
Para ambos sólo queda esperar a septiembre para ver lo que mermará su producción en esta campaña.

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